sábado, 20 de noviembre de 2021

Un día como hoy, 20/11/1910

 

Un día como hoy, 20/11/1910, falleció Nikoláievich Tolstói novelista ruso con relevancia mundial. Autor de la Guerra y paz y Ana Karénina, varias veces nominado para los premios Nobel de Literatura y de la Paz, sin ganar ninguno de ellos. Sus obras están en la línea del realismo literario, en su caso una mirada moral, preocupada por la injusticia, la opresión, la falsedad en las relaciones humanas, etc. con aspiraciones filosóficas y tintes religioso cristianos. Nacido en una familia aristocrática terrateniente rusa, terminó adhiriendo a las doctrinas económicas de Henry George (quien defendía la idea que los recursos naturales, como la tierra, eran patrimonio de toda la humanidad y que no debiera haber propiedad privada de los mismos).



La visión que tenía Tolstoi sobre la gente sencilla, campesina, era similar a la de Rousseau, en el sentido de que ella no estaba contaminada por la civilización; creía que el universo moral de los campesinos no era distinto del de los niños, no estaba deformado por las convenciones e instituciones de la civilización que brotaban de los vicios humanos: codicia, egoísmo o ceguera espiritual; que el mundo sólo podría salvarse si los hombres volvían a lo sencillo y natural.

Sus ideas anarquistas y pacifistas tuvieron fuerte influencia en importantes insurrectos como Gandhi y Martin Luther King. Si Tolstoi hubiera vivido para verlos en acción se habría arrepentido de sus reiteradas declaraciones de que los estadistas, líderes militares políticos o religiosos, son insignificantes para influir sobre el curso de los acontecimientos históricos. Tolstoi, pensaba que el hombre no era verdaderamente libre sino que estaba determinado por una multitud de factores e influencias fuera de su dominio y conocimiento: “… las fuerzas misteriosas que mueven a la Humanidad (misteriosas porque las leyes que determinan sus movimiento nos son desconocidas)…”. Tolstoi tenía una visión fatalista de la historia y era enemigo de todo trascendentalismo. Si bien creció durante el apogeo de la filosofía hegeliana (que pretendía explicarlo todo en función del desarrollo histórico pero concibiéndolo como inasequible a los métodos de la investigación empírica), desde joven instintivamente rechazó este contenido metafísico, y en una de sus cartas tildó los escritos de Hegel de jerga ininteligible salpicada de trivialidades. Tolstoi no creía que se pudiesen hallar leyes de la historia, o que esta disciplina pudiese transformarse en una ciencia, sin caer en las consecuencias fantásticas a que dio lugar el intento de Auguste Comte, quien siguiendo a su maestro Saint-Simon trató de convertir la historia en sociología; o el errado intento de Karl Marx de descubrir las leyes generales que gobiernan la evolución histórica, a partir de las ideas de Darwin.

Tolstoi, pensó que si la historia era una ciencia, había de ser posible descubrir y formular un conjunto de indiscutibles leyes históricas que, aunadas a los datos en observación empírica, harían la predicción del futuro. Para él la perspectiva de alcanzar esta meta era imposible, vana y absurda; remataba afirmando que la realización de esta esperanza científica pondría fin a la vida humana tal como todos la conocemos: “Si admitimos que la vida humana pueda guiarse por la razón, entonces la posibilidad de la vida se destruye” [es decir, de vida como actividad espontánea que implica una conciencia del libre albedrío].

domingo, 3 de octubre de 2021

3 de octubre: Día de la Reunificación Alemana

3 de octubre día de la Unidad Alemana

El 3 de octubre de 1990 se produce la incorporación de la antigua República Democrática Alemana (RDA) a la jurisdicción de la República Federal de Alemania (RFA). Concluía así el proceso de “reunificación alemana” (Deutsche Wiedervereinigung), una seguidilla de cambios políticos y sociales ocurridos entre 1989 y 1990.

A nivel más global fue una de las consecuencias del fracaso del experimento colectivista de la URSS, fracaso de la planificación central como sistema económico que derivó en un desbande del imperio soviético en 1990.

Tras fracasar las reformas económicas llevadas adelante por Mijaíl Gorbachov, presidente de la Unión Soviética, el debilitamiento de las posibilidades de controlar a sus países satélites y la simultánea transición democrática en otros países de Europa Oriental, tuvieron como consecuencia un éxodo migratorio desde la RDA hacia la RFA, a través de Checoslovaquia y Hungría. La inestabilidad social en la RDA fue tal que el Politburó del Partido Socialista de Alemania tuvo que renunciar, facilitándose así la apertura de las fronteras entre las dos Alemanias hasta que, el 9 de noviembre de 1989, el proceso termina con el derribo del Muro de Berlín.

Derribado el Muro, en los meses siguientes se firmaron acuerdos entre la RDA y la RFA tendientes a la democratización de la RDA, la unión monetaria, económica y social, y un acuerdo con Polonia para el reconocimiento de la frontera germano-polaca. Posteriormente se firma el Tratado Dos más Cuatro, por el cual los gobiernos de EE UU, Reino Unido, Francia y la Unión Soviética fallan en favor de la reunificación y convalidan el Tratado de Unificación, que autoriza legalmente la adhesión de la RDA a la RFA mediante la Ley Fundamental de Alemania del 3 de octubre de 1990, desde entonces esa es la fecha con que se celebra el Día de la Unidad Alemana.

Antecedentes del desbande soviético

En el marco de la guerra fría, en abril de 1978, se produjo una revolución comunista en Afganistán (La revolución de Saur), que fue la culminación de un proceso de décadas en las que los soviéticos habían estado suministrando materiales y cursos de instrucción militar y adoctrinamiento a las fuerzas armadas de Afganistan, que terminaron fuertemente involucradas con la ideología marxista. La revolución de Saur llevó adelante una reforma agraria que «encendió» la rebelión muyahidín (Islámicos que hacen la guerra santa) contra las autoridades de Kabul, provocando un éxodo de refugiados a Pakistán y desde allí organizaron una insurgencia armada contra los comunistas. Esta fue quizá la causa más inmediata de la guerra civil que se desató después. La respuesta del Consejo Revolucionario de Kabul fue solicitar el apoyo militar soviético, quienes a fines de 1979 intervinieron argumentando que se trataba de una acción defensiva destinada a impedir que existiera un régimen hostil al otro lado de sus fronteras.

En EEUU El presidente de Carter y sus asesores, interpretaron esta invasipon de otra manera: se trataba de una ofensiva geopolítica de la URSS que trataba de dominar la región del Golfo Pérsico y privar de petróleo a Occidente. A partir de entonces la guerra fría se recalentó. Cárter autorizó un aumento masivo del presupuesto de Defensa para los siguientes cinco años, puso en marcha un embargo de cereales contra la Unión Soviética, ordenó un boicot simbólico de los Juegos Olímpicos de 1980 (en Moscú), reinstauró el servicio militar, prometió anular los esfuerzos de cualquier potencia extranjera por controlar el Golfo Pérsico «por medio de la fuerza», reforzó la alianza estratégica de Estados Unidos con China por medio de la venta de armamento y tecnología avanzada (por entonces los Chinos y rusos estaban enfrentados), la OTAN procedió a implementar, en diciembre de 1979, el despliegue de nuevos misiles nucleares de alcance intermedio Pershing II y Cruise en Europa Occidental como respuesta a los SS-20 soviéticos….

En 1980 Ronald Reagan gana las elecciones presidenciales de EEUU, él sentía un odio visceral por los regímenes comunistas, los consideraba tan inmorales como traicioneros y poco fiables. En su primer discurso acusó a Moscú de utilizar la distensión como «una calle de una sola dirección... para lograr sus propósitos», incluido «el fomento de la revolución mundial y la creación de un único estado socialista o comunista mundial».

Reagan creía que la Unión Soviética estaba detrás de toda la agitación que existía en el mundo, decía que los líderes soviéticos «se reservan el derecho a cometer cualquier crimen, a mentir o a engañar para conseguirlo». En 1982 proclamó en un discurso ante el Parlamento británico que el marxismo-leninismo estaba condenado a formar parte «del montón de cenizas de la historia». En 1983 ante la Asociación Nacional de Iglesias Evangélicas reunida en Orlando, Florida, describió a la Unión Soviética como «el foco del mal en el mundo moderno». Imploró a los asistentes que resistieran «los impulsos agresivos de un imperio malvado», subrayando que «la lucha contra el comunismo era una lucha moral «entre el bien y el mal».

Reagan decidió aumentar la capacidad militar convencional y nuclear de Estados Unidos antes de dar comienzo a una negociación seria con los soviéticos. «A la paz por la fuerza» se convirtió en su consigna favorita. Aumentó los gasto de Defensa un 33%, esto suponía el mayor rearme ocurrido en tiempos de paz en la historia de lós Estados Unidos. «La Defensa es una partida aparte en el presupuesto -dijo Reagan al Pentágono-. Gasten lo que necesiten.»

El esfuerzo de Reagan por restablecer la superioridad estratégica norteamericana junto a sus declaraciones incendiarias y beligerantes contra la URSS, provocaron alarma entre los líderes soviéticos, era Administración norteamericana más hostil con la que se habían enfrentado en las últimas dos décadas. Pendientes de la capacidad e intenciones de su principal adversario, temían que Estados Unidos estuviera tratando de desarrollar la fuerza suficiente como para llevar a cabo un ataque devastador contra las bases de misiles y los
centros industriales soviéticos.

Como respuesta la unión soviética realizó grandes esfuerzos para incrementar su poder militar y desplegarlos en puntos clave que amenazaban Europa, especialmente a Alemania. A principios de los años 80 surgieron numerosos movimientos pacifistas en occidente, en EEUU y especialmente en Europa, aterrados por la inminencia de una conflagración nuclear, pues veían su continente como el campo de batalla de un potencial enfrentamiento entre EEUU y la URSS. Por este motivo EEUU tuvo varios conflictos con sus aliados europeos.

La URSS no estaba en condiciones económicas de atender simultáneamente el esfuerzo militar y la provisión de bienes de consumo a su población civil, su economía ineficiente comenzó a contraerse y provocar el descontento. En 1985, accede al cargo de secretario general del Partido Comunista Soviético Mijail Gorbachov, quién emprendió una serie de reformas económicas dentro de la URSS tratando de revertir la caída en el PBI, introduciendo mecanismos de mercado libre y competencia en algunos sectores, pero con muchas contramarchas y sin éxito. En el plano internacional hizo a EEUU una serie de concesiones y propuestas totalmente inesperadas y unilaterales que condujeron a un clima de pacificación en las tensas relaciones. Gorbachov estaba totalmente decidido a poner fin a la carrera armamentista y abrirse al mundo (la “glasnost”), debía sacarse esa sangría o peso de encima para sanear las finanzas y reestructurar su sistema económico (la “perestroika”).

Gorbachov y Reagan se reunieron cinco veces entre 1985 y 1988, estableciendo relaciones cada vez más sólidas en  cada cumbre. En diciembre de 1988, Gorbachov pronunció, en la sede de Naciones Unidas, un importante discurso en el que reveló su intención de reducir unilateralmente en 500.000 hombres sus fuerzas armadas, así como el abandono de la llamada «Doctrina Breznev», por la cual la URSS se hallaba dispuesta a utilizar la fuerza, si era necesario, para mantener el control sobre cada uno de sus aliados del Pacto de Varsovia.

Esta declaración provocó primero el júbilo de los disidentes de Europa del Este, hizo temblar a los aparatos comunistas de la línea dura, luego el año siguiente (1989), con gran rapidez ocurrieron una serie de revoluciones democráticas populares que dieron fin a los regímenes comunistas de Europa oriental. Empezando en Polonia donde el sindicato Solidaridad (que estaba prohibido)formó un nuevo gobierno, y terminando con el violento final del régimen de Nicolae Ceaucescu en Rumania. La caída del muro de Berlín, el 9 de noviembre del mismo año era ya el final de una crónica anunciada.


sábado, 12 de junio de 2021

El año que nació Jesús Cristo

 

El año que nació Jesús Cristo

Somos una civilización sin año cero. Supuestamente estamos en el año 2021 d.c., después del nacimiento de Cristo, A.D. anno Domini a partir del año del nacimiento de Jesús de Nazaret, que es el año número uno, el primero de la era cristiana.

La determinación del año de nacimiento de Cristo, con el fin de enumerar los años fue hecha en el 525 d.c. por Dionisio el Exiguo en su Tabla de Pascuas, y fue adoptándose en Europa occidental durante el siglo VIII y en Oriente en el siglo XVI. Dionisio calculó el nacimiento de Jesús Cristo en el año 753 AUC (Ab Urbe Condita, es decir desde la fundación de la ciudad de Roma) pero de modo equivocado, pues Jesús nació entre 6 y 4 años antes de la era cristiana, cuando murió Herodes I el Grande.

Hasta el siglo xvi el inicio del año podía ser en distintos meses y fechas, según diversas tradiciones o hechos importantes en la vida de Jesús: el Año de la Encarnación (el 25 de marzo), el Año de la Natividad (el 25 de diciembre, el Año de la Circuncisión (el 1 de enero). Por lo visto posteriormente quedó fijado este último criterio.

El año en que nace Jesús fue un año violento. Según Flabio Josefo en el año 4  a. c dos famosos doctores fariseos, que tenían gran influencia entre los jóvenes, organizaron una concentración para derribar en pleno día un águila dorada que el rey había colocado sobre la puerta mayor del templo. Esa águila era un símbolo de la dominación romana. Los responsables, al ser apresados, confesaron con orgullo su hazaña, que no tenía otro fin sino el de defender las costumbres y la fe judías. Herodes destituyó entonces al sumo sacerdote Matías, comprometido en la revuelta, y nombró en su lugar a Joazar, y a los jefes de la sublevación los quemó vivos.

Poco después, ese mismo año, muere Herodes de insuficiencia renal, y mientras que en Roma Augusto deliberaba sobre sus posibles sucesores, estalló en Judea una rebelión contra Arquelao y contra Roma.

En la Pascua del 4 a. C. se levantaron los judíos contra Arquelao porque éste se negó a destituir al recién nombrado sumo sacerdote, Joazar. La revuelta fue reprimida y murieron 3.000 judíos. Posteriormente en Pentecostés, un gran número de judíos venidos de todo el país organizaron un levantamiento contra el magistrado romano Sabino. Este saquea el tesoro del templo, y de suerte que pudo ser salvado por el ejército enviado por el gobernador de Siria, Varo, en
su auxilio.

Luego la rebelión fue generalizándose en todo el país hasta quedar plagado de guerrillas. Alterado de modo tan extremo el orden público Roma respondió militarmente. El gobernador de Siria, Varo, emprendió una expedición punitiva, Séforis fue arrasada completamente y sus habitantes vendidos como esclavos; Safo y Emaús fueron completamente destruidas, sus habitantes lograron escapar a tiempo; Samaría fue respetada porque no tomó parte en la rebelión; los de jerusalen fueron excusados, allí Varo crucificó sólo a 2.000 rebeldes y otros 10.000 fueron perdonados, pero sus jefes fueron enviados a Roma. Luego vino la pax romana.

Digo que vino la pax romana, tomando en cuenta, que durante el siglo anterior y posterior a este evento, la mentalidad judía estaba dominada por la convicción del inminente y pronto advenimiento e intervención de Dios para establecer su reinado definitivo. El duro castigo y advertencia de los Romanos en el año 4 a.c. debió haber disuadido a los revoltosos de cualquier nuevo motín. Por lo que sólo les quedaba dos caminos: esperar  la nueva época como resultado exclusivo de la intervención divina, y por eso esperarla pasivamente, y limitar su colaboración a la oración humilde y confiada; o bien contribuir activamente de algún modo a acelerar la venida del reinado de Dios, mediante una más estricta observancia de la ley, pero ya no mediante la guerra santa contra el invasor pagano, puesto que tal camino se mostraba totalmente inviable.